Chile Restituye Estatus Sanitario a la Patagonia: Reapertura Estratégica para el Comercio de Carnes
El Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) de Chile restituyó el reconocimiento sanitario a la Patagonia argentina como zona libre de fiebre aftosa sin vacunación, levantando la suspensión de importaciones de carnes bovinas y ovinas iniciada en agosto.
Esta medida, anunciada el 10 de octubre de 2025, responde a las gestiones bilaterales entre el SENASA argentino y el SAG chileno, culminadas con una auditoría realizada entre el 8 y el 12 de septiembre por inspectores chilenos. La suspensión original surgió de la Resolución N° 460/2025 del SENASA, que autorizó el ingreso de cortes de carne con hueso desde zonas vacunadas al norte del río Colorado, alterando la integridad de la barrera sanitaria patagónica. Chile, con estándares estrictos para importaciones de productos óseos, debido al riesgo de persistencia viral en la médula, había dejado de reconocer el estatus desde 2008.
Además, el SAG comunicó el inicio del proceso para restaurar a Argentina como país libre de influenza aviar, tras un brote aviar superado recientemente. La resolución chilena, firmada por Carlos Orellana Vaquero, entrará en vigencia con su publicación en el Diario Oficial, formalizando la reapertura.
Por otro lado, el impacto económico beneficia directamente a productores patagónicos, particularmente en Santa Cruz y Río Negro, donde las exportaciones ovinas a Chile representan unos 30 millones de dólares anuales, concentrados en los primeros meses del año. La estacionalidad minimizó disrupciones, ya que las operaciones de cordero, clave para 200.000 empleos regionales, no se vieron gravemente afectadas. Entidades como Confederaciones Rurales Argentinas celebraron la decisión, destacando su rol en la estabilidad comercial.
En un análisis más amplio, esta restitución refuerza la competitividad argentina en mercados exigentes, evitando un efecto dominó en socios como la Unión Europea, Reino Unido y Japón, que auditarán la región en noviembre. La Patagonia mantiene cuatro zonas libres de aftosa reconocidas por la OIE, tres sin vacunación, pero la experiencia subraya la vulnerabilidad de las barreras sanitarias ante ajustes normativos internos. Para Santa Cruz, cuya economía depende de la ganadería ovina, la medida alivia incertidumbres previas a la zafra de octubre, promoviendo previsibilidad y diálogo con el SENASA para fortalecer controles de trazabilidad.
Finalmente, el episodio ilustra la interdependencia comercial en el Cono Sur: mientras Argentina prioriza accesos sanitarios globales, Chile exige garantías rigurosas, configurando un equilibrio delicado entre desregulación interna y exportaciones sostenibles.
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