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El documento del Ministerio de Economía, titulado "Una reforma para formalizar la economía, impulsar el mercado de capitales y resolver la sustentabilidad previsional", sirve de base a estas iniciativas. Caputo anunció estos cambios en entrevistas recientes, vinculándolos a la Ley de Presupuesto 2026 y al proyecto de Principio de Inocencia Fiscal, que se envían al Congreso en sesiones extraordinarias. La medida responde a recomendaciones del Fondo Monetario Internacional para blanquear actividades económicas, en un contexto donde el 40% del empleo argentino permanece en la informalidad.

En el monotributo, la propuesta elimina el régimen actual, que abarca a unos 3 millones de contribuyentes, y transfiere a estos al esquema de autónomos. Esto implica un ajuste en las cuotas de autónomos, que escalan de 50.000 a 700.000 pesos actuales a un rango de 100.000 a 500.000 pesos, con deducciones ampliadas por gastos personales. Para el IVA, se establece un umbral mínimo de 3 millones de pesos mensuales, equivalente a la categoría F del monotributo anterior. Además, se habilita la deducción de gastos operativos para fomentar la facturación formal.

Respecto al impuesto a las Ganancias, que afecta actualmente a 737.584 personas —el 86% asalariados y el 14% jubilados—, se introduce un mínimo no imponible unificado en 1,7 millones de pesos para 2025, ajustado al salario promedio. Un trabajador soltero sin hijos paga a partir de un bruto de 2.843.180 pesos (neto: 2.360.180 pesos) en la segunda mitad del año. La escala de alícuotas se mantiene entre el 5% y el 35%, pero se eliminan deducciones de la cuarta categoría y cargas familiares. En su lugar, se permite deducir hasta 5 millones de pesos en rubros como alimentación, vivienda, salud y educación, sin tope para aportes previsionales o de obra social. Caputo enfatizó que estos ajustes buscan aliviar la carga para trabajadores y jubilados, sin recortes inmediatos que comprometan el superávit fiscal.

El nuevo régimen de empleo reduce las contribuciones patronales del 25,5% al 17% para contrataciones nuevas o de personas desempleadas por al menos seis meses, incluyendo exmonotributistas. Los aportes del empleado bajan del 17% al 13%. Estas rebajas se complementan con un fondo de cese laboral para mitigar riesgos a los empleadores y reducir litigios. El esquema incentiva la formalización, en un mercado donde no se genera empleo neto desde 2011.

Además, la reforma cruza con simplificaciones tributarias generales, como la eliminación de impuestos distorsivos y el fomento al ahorro interno, prometidos por el presidente Javier Milei en diciembre de 2024. Equipos técnicos, liderados por el secretario de Hacienda Carlos Guberman, redactan el paquete, que depende de resultados electorales y apoyo provincial. Gobernadores ven oportunidades en la reducción de Ingresos Brutos, aunque este tributo representa una porción significativa de sus ingresos.

El proyecto genera debate en redes, donde analistas destacan el potencial para 3 millones de nuevos contribuyentes formales, pero advierten sobre impactos en la informalidad. Caputo descartó alzas impositivas y priorizó la expansión de la base económica para bajar tasas futuras.

Las consultas en el Congreso avanzan, con audiencias programadas para noviembre de 2025. Datos de la AFIP confirman que el 86% de los pagadores de Ganancias son asalariados, lo que subraya la necesidad de equilibrios en la reforma.

Autor: admin