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Ajuste técnico con objetivos macroeconómicos críticos.

La nueva fase del plan económico modifica dos aspectos centrales del mercado cambiario. Primero, el BCRA se autorizó a sí mismo a comprar dólares en el mercado secundario, con la meta de acumular reservas de manera gradual. Podrá adquirir hasta el 5% del volumen diario operado, lo que equivale aproximadamente a 400 millones de dólares, e incluso realizar compras en bloque por montos mayores.

Segundo, se alteró la mecánica de las bandas cambiarias. El techo y el piso dentro de los cuales fluctúa el dólar oficial dejaron de deslizarse a un ritmo fijo del 1% mensual. Ahora se ajustan automáticamente cada mes tomando como referencia el último dato de inflación publicado por el INDEC, con un rezago de dos meses. Siguiendo esta nueva regla, durante enero el corredor cambiario se ampliará progresivamente.

La búsqueda de un puente hacia los dólares de la cosecha.

Esta estrategia se implementa en un contexto de reservas netas negativas, según la medición del Fondo Monetario Internacional (FMI) y ante un calendario de vencimientos exigente para 2026. El Gobierno enfrenta pagos por unos 17.000 millones de dólares a bonistas y organismos internacionales, con un primer vencimiento de 4.200 millones el 9 de enero.

El equipo económico argumenta que el nuevo esquema busca construir un "puente" hasta la llegada de las divisas generadas por la próxima cosecha, un ciclo recurrente en la economía argentina. La sostenibilidad del plan dependerá en gran medida de que los sectores exportadores, como el agro o la minería, generen un flujo suficiente de dólares.

Escepticismo sobre la velocidad de acumulación y señales de transitoriedad

Expertos del sector privado recibieron la medida como un paso en la dirección correcta, pero marcaron sus límites. Eric Ritondale, economista jefe de Puente, afirmó que espera que el BCRA acumule reservas de forma sostenida, especialmente en el segundo y tercer trimestre, pero subrayó que esto estará supeditado al objetivo primario de mantener el tipo de cambio dentro de las bandas.

Por su parte, Jorge Vasconcelos, del IERAL, calificó al régimen monetario-cambiario como "transitorio", señalando que mantiene restricciones que condicionan la inversión y el crecimiento sostenido. Advirtió que la nueva indexación de las bandas "introduce tensiones en la formación de tasas de interés", lo que complica la planificación a largo plazo.

Metas oficiales frente a necesidades de financiamiento.

El BCRA proyecta en un escenario conservador que estará en condiciones de comprar 10.000 millones de dólares durante 2026, cifra que podría ampliarse a 17.000 millones en un contexto más favorable. Este último número coincide con los pagos de deuda externa que el país debe afrontar este año, lo que revela que un objetivo central del plan es financiar estos vencimientos sin vaciar las reservas.

La autoridad monetaria condicionó una mayor flexibilización de las restricciones cambiarias remanentes, como el acceso a dólares para pagos de deudas comerciales previas, al avance en esta acumulación de reservas y a que el Tesoro recupere el acceso al crédito externo.

El BCRA inicia el 2026 con un esquema diseñado para acumular divisas en un contexto de reservas escasas y alta demanda de dólares para pagar deuda. El éxito de esta fase, que el Gobierno presenta como un puente hacia la cosecha, dependerá no solo de la entrada de capitales y exportaciones, sino también de que la autoridad monetaria logre el difícil equilibrio entre comprar dólares y evitar nuevas presiones inflacionarias y cambiarias.

Autor: admin