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El gobernador Claudio Vidal y las autoridades de Enarsa sellaron cerca de la medianoche del miércoles la continuidad del complejo hidroeléctrico santacruceño a través de un entendimiento que incluye el desembolso de fondos frescos y la resolución de reclamos históricos. El objetivo central de este nuevo esquema es finalizar la represa Jorge Cepernic hacia el año 2030, una meta ambiciosa considerando que las centrales hidroeléctricas, licitadas originalmente en 2013, debían completarse en 2023. De acuerdo con lo que explicaron fuentes oficiales, el proyecto atravesó una década de incumplimientos contractuales y falta de actualización de costos, lo que provocó que desde 2016 no se efectuaran redeterminaciones de precios ni se cumpliera estrictamente el contrato original.

Esta situación derivó en una parálisis virtual desde 2023 en la construcción de las represas Néstor Kirchner y Jorge Cepernic, que representan hoy el mayor desafío de infraestructura energética en el país. Por esa razón, el punto neurálgico del reciente acuerdo es la firma de la denominada Adenda 12, que establece la liberación de USD 250 millones para reactivar las tareas operativas. Hasta el momento se ejecutaron aproximadamente USD 1.800 millones, pero las autoridades nacionales estiman que se requieren otros USD 5.000 millones adicionales para concluir ambas unidades.

Por otra parte, un aspecto técnico determinante en la negociación fue el reconocimiento de los deslizamientos de suelo detectados en el terreno. El documento incorpora el tratamiento económico de estas fallas geológicas, permitiendo que la prioridad se centre en la represa Jorge Cepernic, la cual cuenta con un 46% de avance y una potencia instalada proyectada de 360 MW. A partir de ahora, la reactivación contempla un regreso escalonado de la actividad laboral, comenzando con los primeros 150 trabajadores que ya iniciaron sus exámenes médicos para incorporarse a las obras en el corto plazo.

En cuanto a la estructura operativa, no se produjeron modificaciones en el consorcio a cargo, por lo que la Unión Transitoria de Empresas (UTE) continúa integrada por la compañía china Gezhouba junto a las firmas locales Eling e Hidrocuyo. Para el Ministerio de Economía, el objetivo final es lograr la interconexión de la primera central al Sistema Argentino Interconectado (SADI) al finalizar la década, aportando 1860 GWH anuales. Por último, si bien el acuerdo destraba el conflicto inmediato, las autoridades nacionales sostuvieron que el éxito de esta etapa dependerá de mantener un flujo financiero constante y un cumplimiento riguroso del cronograma verificado.

Autor: admin