CGT convoca marcha para el 30 de abril: reclamos salariales y judicialización
La CGT anunció una movilización a Plaza de Mayo para el 30 de abril, tras el paro de 36 horas; los gremios reclaman paritarias libres y cuestionan la reforma laboral y la comunicación oficial.
La Confederación General del Trabajo (CGT) definió la movilización luego de evaluar el impacto del último paro general y las medidas judiciales sobre la reforma laboral. "La Confederación General del Trabajo (CGT) anunció este martes que volverá a salir a las calles el próximo 30 de abril en el marco del Día del Trabajador." Sola explicó que durante la reunión del Consejo Directivo, la CGT "hizo un análisis de la realidad sociolaboral y económica".
La conducción cegetista plantea que la combinación de inflación y cambios en la política cambiaria está erosionando los ingresos salariales y aumentando el endeudamiento familiar. En las reuniones internas, los secretarios generales reclamaron la libertad para negociar paritarias y advirtieron sobre la caída de la actividad en sectores como la industria y la construcción. El diagnóstico sindical vincula la pérdida de poder adquisitivo con techos salariales que, según sus dirigentes, quedan por debajo de la inflación promedio.
La central reclama paritarias sin topes y subraya la relevancia de la vía judicial frente a la reforma laboral: según las fuentes consultadas, existe una medida cautelar que alcanza más de 80 artículos de la ley, lo que para la CGT implica una afectación de derechos laborales y justifica la combinación de acciones en la calle y recursos judiciales. Esa estrategia busca preservar conquistas laborales mientras se mantiene la presión política sobre el Ejecutivo.
La movilización partirá desde la avenida 9 de Julio e Independencia hacia el Monumento al Trabajo, con concentración prevista a las 14. Tras la marcha, los dirigentes esperan reunirse con gobernadores, entre ellos Axel Kicillof, para coordinar pasos políticos y sindicales. La jornada incluirá además una celebración religiosa en recuerdo del papa Francisco, que la CGT incorpora como elemento simbólico de su vínculo con el mundo del trabajo.
Para sindicatos y organizaciones sociales, la convocatoria funciona como un instrumento para combinar negociación institucional y demostración de fuerza. En el interior de la CGT conviven posiciones dialoguistas con sectores que piden mayor confrontación; la decisión del 30 de abril refleja ese equilibrio: mantener canales de diálogo abiertos sin renunciar a la movilización como herramienta de presión.
El Gobierno enfrenta con la marcha un desafío político que puede condicionar la agenda económica y la negociación con los gremios. Empresas y cámaras patronales deberán evaluar el impacto de posibles reaperturas salariales y la presión por ajustes en convenios sectoriales. Las fuentes internas de la CGT advierten que, si no hay respuestas concretas a los reclamos, la conflictividad podría intensificarse en las próximas semanas.
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